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El plástico como catalizador de la productividad en el campo

El agronegocio brasileño toma una importancia cada vez más grande dentro de las pautas económicas

Ana Paiva

Ana Paiva*


El agronegocio brasileño toma una importancia cada vez más grande dentro de las pautas económicas. Incluso en los tiempos difíciles e inciertos de la pandemia, el sector fue responsable de una facturación de casi BRL 2 billones el año pasado, además de que su participación creció de un 20.5 % a 26.6 % del PIB (Producto Internot Bruto) del país entre 2019 y 2020, de acuerdo con el Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada, de la Universidad de São Paulo (CEPEA-Esalq/USP).
 
La productividad en el campo crece, año tras año, de forma muy consistente para varias culturas. La cosecha de granos, por ejemplo, impulsada por las producciones de soya y maíz, obtuvo volúmenes récord de 272.3 millones de toneladas en el período 2020/2021, por lo que fue considerada una gran cosecha, con 15.4 millones de toneladas (o 6 %) más que en 2019/2020, según la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), divulgada por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (Ministério da Agricultura, Pecuária e Abastecimento, MAPA). 
 
Los avances tecnológicos adoptados en el campo, además de tener un papel importante en el proceso del aumento de la productividad, fueron fundamentales en la reducción de pérdidas en todas las etapas de producción y también en la maximización en el aprovechamiento de los recursos empleados. Hoy en día, ya forman parte del día a día en el campo las máquinas que consumen menos combustible y proporcionan una mayor eficiencia en la siembra/cosecha y la gestión y las tecnologías digitales que permiten una gestión detallada de cada etapa de la producción y la optimización del uso de los recursos (agroquímicos, fertilizantes, agua, medicamentos, mano de obra, etc.).
 
En este escenario, las soluciones en plástico también aparecen como aliadas estratégicas del productor rural. Un ejemplo de eso es el silo bolsa para almacenamiento de granos. Producido por Pacifil Brasil, utilizando resina de Braskem, el túnel flexible producido con polietileno (PE) está disponible en diferentes dimensiones. Durante el proceso de llenado, se retira el oxígeno del interior de la bolsa y el desarrollo de plagas e insectos. De esta forma, el silo bolsa permite almacenar granos por largos períodos, que pueden superar los 12 meses, manteniendo las características y la calidad inicial del producto almacenado. La operación del silo bolsa es sencilla, tanto en el proceso de llenado como en la extracción y puede colocarse en cualquier lugar de la propiedad, incluso en el propio cultivo.

Este silo plástico, además de presentar un bajo costo operativo, empodera al productor, ya que le otorga la decisión sobre el mejor momento de comercialización de la cosecha, lo que permite maximizar la rentabilidad del negocio, sin necesidad de realizar grandes inversiones en infraestructura de almacenaje. Por todos los beneficios presentados, la solución ha ido ganando terreno en el mercado agrícola y presentó un crecimiento de la demanda del 36 % en el último año. 

A través de este ejemplo, es posible identificar algunos de los beneficios que el plástico le brinda al agronegocio. Las características del plástico (su bajo peso, la durabilidad, la posibilidad de adquirir los más diversos formatos, el bajo costo, entre otras) hacen que sea un material único y con un potencial enorme de mejorar la calidad de vida de las personas en los más diversos sectores de la economía. 

No obstante, el consumo de plástico debe realizarse de forma consciente y tomando siempre en cuenta los conceptos de economía circular (reutilizar, reaprovechar y reciclar). La industria, especialmente la cadena del plástico, está invirtiendo cada vez más en innovaciones en plástico y en el compromiso de promover el reciclado en el mundo.

Braskem, por ejemplo, está comprometida con el desarrollo sostenible y una de las dimensiones priorizadas es la eliminación de los residuos plásticos. La meta de la compañía es ser reconocida mundialmente como una empresa que desarrolla la cadena de valor del reciclado en las regiones en las que opera y ser líder en reciclado en América. En este sentido, trabajó conjuntamente con otros eslabones de la cadena para fortalecer el reciclado mecánico, con la intención de superar barreras técnicas y logísticas para garantizar un material reciclado de calidad y en cantidad. También trabaja en la mejora de las tecnologías y soluciones para el reciclaje avanzado, también conocido como reciclaje químico, es decir, la transformación de residuos plásticos en insumos químicos, combustibles o materias primas para la fabricación de nuevos productos plásticos.

Este es el compromiso de toda la cadena que permitirá que la sociedad siga disfrutando de los beneficios que brindan los plásticos, incluso en el agronegocio, sin dañar al medio ambiente y preservando la seguridad para las próximas generaciones.

*Ana Paiva, coordinadora de Desarrollo del Mercado Agro de Braskem

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